Parca Producciones 2012. Con la tecnología de Blogger.
miércoles, 29 de agosto de 2012
¡Ya puedes leer el GRAN FINAL de 'El Zoo'!
13:29 |
Editar entrada


Varios coches llegaron al zoo Safari. De él se bajaron Marcos, Nacho, Marta, Celia y Paul. Todos entraron al zoo, fueron directamente al despacho de la directora, Celia.
Celia: Bienvenidos a todos al Safari.
Marcos: Gracias.
Nacho: ¿Entonces... queda algún puesto libre?
Celia: Sí, aún el de cajera. Pero no te preocupes, acabo de hablar con una chica por teléfono. La he citado para mañana aquí. Si acepta, pasado mañana podríamos abrir el zoo, mismamente.
Marta: ¿Y yo cuándo abro la cafetería?
Celia: No estaría de más que la abrieras mañana, por si los que vamos a estar aquí preparándolo todo queremos pasarnos y probar algo, ¿no?
Marcos: ¿Los animales están todos ya en sus respectivos lugares?
Celia: Sí. Por supuesto. Ahora, vayan todos a dar una vuelta por el lugar, y vayan familiarizándose.
Todos salieron, menos Paul que se quedó acompañando a su madre.
Paul: Hace tiempo que no sabemos nada de papá.
Celia: ¿Y?
Paul: Pues que habrá que decirle que hemos conseguido el zoo, ¿no?
Celia: Eso se lo dices tú. Si quieres, yo no.
La mujer cogió una montón de papeles y carpetas y los apoyó en la mesa, pero varios se cayeron sin querer al suelo. Paul ayudó a recogerlos todos a su madre.
Celia: ¡No, no no! No hace falta que me ayudes.
Paul: Si no me cuesta nada, hija...
Paul se detuvo al contemplar una carpeta en especial. Era verde y ponía en grande "PM".
Paul: ¿PM? ¿Qué es esto?
El chico intentó abrirla, pero su madre se la arrebató de las manos.
Celia: No toques mis cosas. ¡Vete con los demás a dar una vuelta por el zoo! O a hacer algo, o yo que sé. Pero déjame en paz, y tranquila.

Una familia estaba encerrada en su casa, con las ventanas bajadas y la luz apagada. Tan solo la televisión encendida. La mujer de las noticias había interrumpido la emisión regular de un concurso que solía ver habitualmente la familia a esas horas.
Noticias: Interrumpimos la programación habitual para darles la noticia de que unos animales peligrosos han asaltado hoy la ciudad de Barcelona. Esta estampida de animales aún no se sabe cómo ha sido provocada. Puede provenir de algún zoológico cercano de la zona, se sospecha de uno en especial, pero últimas investigaciones dicen que estos animales no son como los demás. Son agresivos, intentan matar. Pedimos a todos los residentes de Barcelona que entren a sus casas, cierren todo muy bien y bajen las persianas. Apaguen la luz si lo ven necesario, cuanta más discreción, los animales no se acercarán. También aconsejamos NO estar en la calle bajo ningún concepto. Esto es todo, en un rato os ampliaremos la noticia.
Todos los miembros de la familia se miraron entre sí, aterrados.
Hijo: Mami, me he dejado la pelota en el patio.
Madre: Tranquilo hijo, yo voy a por ella.
Padre: No. No vayas sola, Lucía ve con ella.
Hija: ¿Yo? ¡No! Que vaya él, que es a quién se la ha dejado en el patio...
Madre: Cariño, pero si el patio está ahí mismo. Además, no me va a pasar nada...
Padre: De acuerdo. Pero ve rápido.
La mujer salió al patio con mucho cuidado. La pelota estaba en la otra punta de este. Se acercó deprisa y la agarró, pero de repente tres aves enormes se echaron encima de la mujer.
Madre: ¡Ahhhhh!
El resto de la familia, desde dentro gritaban escandalizados, mirando desde la puerta del patio como atacaban a la madre.
Madre: ¡Ayudaaaa!
Las aves comenazaron a darle picotazos en los ojos y picar con sus enormes picos los brazos y piernas. Finalmente y tras estar un rato enzarzados con la mujer, se la llevaron volando. El resto salió al patio gritando.
Niños: ¡Noooooo!
Padre: Dios mío... ¿Qué es esto? ¡Todos adentro!
Paul, Nacho, Lola y Ángela continuaban en ese enorme cercado habilitado para tigres y leones del zoo. Rosa y sus secuaces los habían encerrado allí. Los tigres se estaban acercando a ellos. Paul dislumbró por el suelo dos enormes barras metálicas que utilizaban para espantar a los animales cuando había muchas visitas en el zoo y estos se ponían agresivos, asustando así a la gente que quería hacerles fotos. Sin pensarlo dos veces, cogió ambas barras metálicas.
Lola: ¡Paul! Ten cuidado.
Nacho: ¡¿Qué vas a hacer con eso?!
Paul: ¿Esta claro, no?
Cuando un tigre se fue a abalanzar hacia ellos Paul chocó ambas barras metálicas, haciendo que estas produjeran un ruido espantoso para los animales que hizo echarlos atrás.
Ángela: ¡Lola, tengo miedo!
Lola: (Se agarra a ella) Tranquila, hija estás conmigo.
Ángela: ¿Y mi madre? ¿Dónde está mi madre?
Lola: No lo sé... mi vida, pero no te preocupes. Seguro que está viva.
Desde afuera de la jaula, Rosa estaba junto con Rodrigo planeando qué hacer de ahora en adelante.
Rodrigo: Bueno... ¿y cuáles son tus planes? Los animales matarán a mucha gente, bien ¿y luego?
Rosa: Y luego nosotros lo gozaremos, como perras malas, ja ja ja.
Rodrigo:

Rosa: Claro que no. ¿Qué pasa? ¿Qué tu también te vas a poner en mi contra?
Rodrigo: Yo... eh, no, por supuesto.
Rosa: Pues ya sabes.
En la jaula, los tigres se estaban acercando más y más.
Paul: Chicos, voy a ir a intentar clavarle las barras metálicas a uno de los tigres. Vosotros tendréis que aprovechar para huir.
Nacho: ¿¡Y el otro tigre, qué!?
Paul: Deberéis correr. Al fondo de la jaula, hay una puerta de seguridad para entrar y salir. La utilizamos como bien recordarás, Nacho para entrar la comida. Debéis salir por ahí.
Lola: Paul, eso es un suicidio. ¿Qué harás luego para matar al otro tigre?
Paul: Eso es cosa mía. Vamos, no hay tiempo que perder.
Paul salió corriendo y llamó la atención de uno de los tigres. El otro seguía a su bola acechando un pollo muerto que había en la jaula, debía de llevar ahí días, desde la última vez que echaron de comer a los tigres.
Paul: ¡Toma!
Paul atravesó con las varas a uno de los tigres. Este cayó rotundamente al suelo. El otro se alarmó y vio como los demás intentaban escapar por la puerta de la jaula. Este se lanzó hacia allí. Ya habían salido Nacho y Ángela. Ahora estaba saliendo Lola, justo en ese instante se lanzó hacia las piernas de la mujer y comenzó a morderlas.
Lola: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Ángela: ¡LOLAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Nacho tiró con todas sus fuerzas de Lola y la sacó de la jula. Ahora solo estaba dentro Paul con el otro tigre. Y no tenía nada con lo que matarlo.
En la mansión de María Shaw, continuaban luchando Natalia y Shaw. Esta primera estaba intentando clavarle una estaca en el corazón a Shaw, pues así era la única forma de acabar con una persona en cuerpo y alma.
Shaw: Jajajaja... te crees muy lista, pero no lo eres, Natalia.
Natalia: Tú tampoco lo eres.
Shaw: ¿Ah si?
La mujer saltó sobre una mesa y amenazó a Natalia con el cuchillo.
Natalia: Vas a pagar cada lágrima que me has hecho derramar, con una gota de sangre. Te lo juro, puta.
Shaw: Ja, ja, ja. Ves muchas películas tú, ¿no?
Natalia: No.
Shaw: Ah... no, lo decía porque no creo que vayas a ver ninguna película más.
La mujer se lanzó de la mesa y su alma salió del cuerpo y se adentró por el pecho en el de Natalia. La mujer se derrumbó al suelo, dejando caer a Yon también. A los pocos instantes, abrió los ojos. Eran rojos. Shaw estaba dentro de ella. La mujer cogió el bebé y sonrió.
Natalia (Shaw): Bueno... ¿y a dónde tenía yo que ir?
Natalia abandonó la mansión y se montó en el coche. Cogió el móvil del bolso y marcó el teléfono de Paul. Comunicaba. El niño empezó a llorar.
Natalia (Shaw): Tranquilo, pequeño. Yo contigo no me quiero hacer ningún muñeco... por ahora. Pero con tu dulce hermanita Ángela, sí. Voy a encontrarla de una vez.
Un gran cordón policial se formó frente a uno de las entradas más importantes de Barcelona. Era por allí de donde venían todos los animales. Los policías estaban fuertemente armados con pistolas, ametralladoras, fusiles de asalto, lanzacohetes y demás. También había dos aviones artilleros sobrevolando la ciudad.
Piloto 1: ¡Mira ahí hay otro!
El piloto accionó un botón y uno de los cañones del avión empezó a dispararse cargándose a uno de los enormes halcones. En el cordón policial estaban ahora intentando abatir dos enormes rinocerontes.
Comisario: ¡Armas listas! Y... ¡DISPARAR!
Todos dispararon. Se tambaleaban los animales.
Policía: ¡De nuevo, otra vez!
Comisario: Sí... ¡VAMOS! ¡Carguen armas... y DISPARAD!
Volvieron a disparar y abatieron a los animales. También por el centro de la ciudad había varios equipos que ya habían aniquilado a unos cuantos animales. En uno de los coches patrulla estaban hablando por walkie con el comisario.
Policía 1: Ya nos hemos cargado dos leones y cuatro... cuatro animales que parecían... ¿cebras?
Policía 2: Sí, eran cebras muy raras.
Polícia 1: Mutantes.
Comisario: Bien, mantenerme al tanto de todo lo que ocurra.
En el zoo, Paul consiguió salir de la jaula dejando al otro tigre allí dentro. Pero Lola estaba herida, muy herida, estaba perdiendo mucha sangre por sus piernas. Estaban totalmente destrozadas.
Lola: Ay... yo no paso de esta... de esta no aguanto, me voy…
Nacho: ¡Lola! No lo vamos a permitir, no vamos a dejar que te mueras.
Lola: Tú cállate, hijo de puta traidor.
Nacho: ¡Pero Lola...!
Lola: Ni Lola ni Lolo. Tú para mi estás muerto.
Paul: Vamos a ir a la antigua enfermería de Berta. Allí seguro que habrá algo para hacerte un torniquete... o algo...
Ángela: ¿Y dónde están los locos?
Paul: Eso digo yo... ¿Dónde estarán Rosa y Rodrigo?
Nacho: Eh... pues yo no sé.
En el despacho del zoo, Rosa y Rodrigo estaban viendo por el ordenador como la televisión retransmitía en directo la matanza de las mutaciones que atacaban Barcelona.
Rodrigo: ¿Ya estas contenta, no?
Rosa: Ja, ja. Aún no.
Rodrigo: ¿Aún quieres más?
Rosa: Sí. Que muera más gente.
Rodrigo: Rosa, se te ha olvidado por completo que el proyecto nació con buenos fines. Con dos, encontrar la cura contra el cáncer y la creación de la célula Z. ¿Lo has olvidado?
Rosa: Sí, pero como ambos fines han fracasado pues hemos pasado al plan B.
Rodrigo: ¿Plan B? Ya ves tú el plan B qué bonito... este plan B jamás estaba en nuestro proyecto.
Rosa: Ya lo sé, por eso lo he creado yo.
Rodrigo salió del despacho hecho una furia. Se encontró con que los otros se habían liberado de la jaula e iban a salir del zoo ahora mismo. Rodrigo se puso delante de ellos.
Paul: Rodrigo, no te pongas en medio. Vamos a salir de aquí. Lola se está muriendo.
Rodrigo: Lo siento, no puedo dejaros marchar. Son órdenes.
Nacho: ¿Órdenes de quién? ¿¡Eh!? ¿De Rosa? ¿Quién es esa puta? ¡Si ella nunca ha pinchado ni cortado nada aquí! Los verdaderos jefes de todo esto eran Tom y Celia, y ambos están muertos. Vuestro proyecto ha fracasado, Rodrigo aún estás a tiempo de recapacitar. Sabes que tarde o temprano os pillarán y os llevarán a la cárcel. Bueno, en tu caso devolverte.
Rodrigo: Sí.
Paul: ¡Pero podrás volver con dignidad!
Lola: ¡Ayudarme, joder!
Lola apenas podía caminar, iba apoyada entre Paul y Nacho. De repente, las puertas del zoo se abrieron. Alguien pasó por ellas. Era Natalia, tenía en sus brazos a Yon.
Ángela: ¡¡¡Mamá!!!
Natalia (Shaw): ¡Hija!
Para que se pudieran reencontrar madre e hija, Rodrigo se debía quitar de en medio. Pero en su lugar, sacó una pistola.
Paul: No ganas nada con matarnos... mira como está todo fuera.
Rodrigo: Lo sé. Por eso no os voy a matar.
Rodrigo puso la pistola en su boca, cerró los ojos y disparó. Se voló la cabeza. Instantáneamente, el cuerpo cayó al suelo. Ángela salió corriendo, llorando hacia su madre... lo que no sabía era que esa no era su madre.
Natalia (Shaw): ¡Hija!
Ambas se abrazaron. Natalia puso sus manos sobre la cabeza de Ángela, y entonces vino lo peor. Lo que nadie se podía imaginar, la mujer agarró de los pelos a la niña y le dio un fuerte estirón. Tan fuerte que la niña chilló tan alto como para que la oyera Rosa desde el despacho.
Paul: ¿¡Natalia, te has vuelto loca o qué!?
Natalia (Shaw): ¡Atrás! No os quiero a vosotros... solo la quiero a ella.
Nacho: Shaw... ¡Es Shaw!
Natalia (Shaw): Muy listo... sí, soy yo.
Paul: Sal de Natalia. ¡Ahora!
Natalia enseñó los pelos que le había arrancado a la niña y después los tiró hacia el suelo. Ángela se había caído al suelo derrumbada de dolor, y ahora miraba a su madre, que no era su madre. Los ojos rojos la delataban, esa mujer no era Natalia.
Natalia (Shaw): A ti tampoco te quiero.
Natalia lanzó a Yon hacia el suelo. Nacho reaccionó al instante y se lanzó al suelo y cogió el bebé a tiempo. Paul continuaba sosteniendo a Lola, absorto.
Natalia (Shaw): Me la llevo.
La mujer cogió de los pelos a la niña, y entonces algo ocurrió. Rosa estaba frente a Natalia con una escopeta. Apuntándola. La mujer no sabía nada de que era Shaw quién estaba realmente en el cuerpo de la mujer.
Natalia (Shaw): Apártate, puta.
Rosa: No. Habéis arruinado todo. Y tú la primera.
Natalia (Shaw): ¿Yo? JAJAJAJAJA. ¿De verdad te quieres enfrentar a mi?
Rosa cargó la escopeta. Entonces, Natalia lanzó la estaca que tenía en otra de sus manos al suelo y dio un enorme salto y agarró a la mujer por el cuello tirándola de espaldas. Continuo presionando el cuello. La estaba asfixiando.
Rosa: ¡Ahhhhh! ¡Sueltaaaaaaa! ¡NOOOOOO!
Apenas podía decir una palabra más. Rosa no podría aguntar, estaba a punto de morir... y entonces pasó, Rosa, en un último esfuerzo estiró sus brazos y alcanzó la estaca. Atravesó el pecho de Natalia, el corazón. Instantáneamente, la mujer dejó de agarrarla del cuello. Sin saber nada, Rosa acababa de matar a María Shaw... y a Natalia.
Paul: Dios mío...
Todos se quedaron paralizados. Paul tuvo que soltar a Lola, fue corriendo junto con el cuerpo de Natalia. Ya había vuelto en sí.
Natalia: Paul... me muero...
Paul: No. No por favor... esto no puede estar pasando.
Natalia: Cuida de Ángela... cuida de mi niña... y cuida de Yon...
Paul: ¡Los cuidarás tú!
Natalia: Sino me llega a... a atravesar el corazón... (Empezó a echar sangre por la boca) no... no hubiéramos conseguido matar a... a Shaw...
Paul: ¡NATALIA! ¡NO!
Ángela: Mamá... ¡MAMÁ!
Natalia: Adiós, hija... adiós.
Natalia tornó los ojos para siempre. Paul vociferó el grito más grande que podía haber dado en toda su vida. Lola intentó aguantar en pie y agarró a Ángela con fuerza. Ambas estaban llorando. Necesitaban consuelo.
En el cordón policial...
Comisario: ¡Ese es el último!
Policía 1: ¿Qué es?
Policía 3: ¡Qué le jodan!
El policía descargó su metralleta contra el animal, que parecía ser una extraña mezcla de león e hipopótamo. El animal cayó al suelo, abatido.
Comisario: Creo que... hemos acabado...
Policía 2: Por fin. ¡Pregunta a los de la patrulla!
El comisario cogió el walkie y preguntó a los del coche patrulla.
Comisario: ¿Estáis ahí?
Oficial: Sí.
Comisario: Ya está. Asunto solucionado. Hemos eliminado al último animal.
Todos aplaudieron y se abrazaron alegres. Por fin habían acabado con todo esto. En el zoo, Natalia había muerto, pero Rosa aún seguía allí, muy atemorizada.
Lola: ¡Eres una hija de la gran puta!
Rosa: Entonces, eres tú la puta que me abandonó de niña.
Lola: ¡Tú ya no eres mi hija!
Lola cayó también al suelo, sin poder aguantar el dolor de sus piernas. Rosa miró el cadáver de Rodrigo, que se había suicidado y entonces pensó en la última posibilidad que le quedaba, era la misma que a Rodrigo. Pero fue muy tarde para pensar. La policía irrumpió en el zoo.
Policía: ¡Alto, policía!
Rosa: ¡Ay!
Estos detuvieron a Rosa y le pusieron las esposas.
Comisario: Rosa, quedas detenida.
Nacho: Te vas a pasar el resto de tus días en la cárcel, guarra.
Comisario: Sabía que debía fiarme de mi intuición. Y mi intuición me decía venir a este zoo.
Policía: Buen trabajo, señor.
Paul y Ángela seguían allí, abrazados al cuerpo de Natalia. Nacho tenía aún en brazos a Yon. El comisario se acercó a Ángela y Paul y les habló.
Comisario: Lo siento mucho, de verdad...
Paul: ¡Pues no lo sienta tanto! Si ustedes hubieran hecho su trabajo a tiempo... nada de esto habría pasado.
Comisario: Lo siento, de verdad... todo ha pasado... tranquilos, todo ha pasado, para siempre.
También en la sede de Maponto, había en unos calabozos dos personas... bueno, personas no se les podía llamar. Parecían dos bestias que estaban mordiendo los barrotes del calabozo en el que les habían encerrado, eran Gandy y Vanessa. Sin duda, era cierto lo de la célula Z. También entraron allí unos policías.
Policía 1: ¿Qué son esas cosas?
Policía 2: Son... ¿personas?
Policía 1: ¡NO! No te acerques a ellos.
Este primero disparó contra ellos hasta dejarlos muertos en el suelo. El otro, encontró un maletín con muchos botes pequeños que parecían contener un líquido para inyectar.
Policía 1: Es... la célula Z.
En un puerto de Barcelona, un yate acababa de aparcar en él. De este, se bajaron dos ancianos. Eran Pepa y Luís, los dos ancianos que habían ayudado a Nacho a salir de la isla.
Pepa: Venga… hijo, que siempre llegamos tarde a todo. ¡Huy, mira que pájaro más mono!
La mujer estaba ante uno de los halcones de Maponto. Al parecer nadie había exterminado a ese animal. Pepa se acercó con toda su buena voluntad al animal.
Luís: No lo toques… a ver si te va a hacer algo y luego nos vas a dar un disgusto.
Pepa: ¿Qué disgusto ni qué niño muerto?
La mujer tocó al pájaro y este se le echó encima, pero entonces, Luís su marido con una de sus muletas le azotó en el cogote y el pájaro cayó al suelo.
Luís: Ale… para que luego digas que soy un inútil…
Pepa: ¡Huy, si al final hasta me ha salvado la vida y todo!
Luís: Ja, ja… ya ves.
Pepa: Bueno, ¿vamos a casa o qué?
Luís: Pues claro… ¿dónde ir sino?
Pepa: Es que Bernarda me había hablado de un bar muy bonito de por esta zona… y ya sabes que a mi me encanta visitar todos estos lugares y….
Luís: Y meter las narices en todo. Cállate ya mujer, vamos a ese bar.
Pepa: ¡Pero..!
Mientras estos iban andando de camino al bar, sería inútil seguir contándote la conversación que mantuvieron por el camino, pero solo teníamos que contar lo suficiente, que tras el largo crucero de bodas de oro habían llegado a buen puerto.

Había mucha gente en el zoo. Ante todos había un soporte con un micrófono encima. Una mujer de unos treinta años se subió a él.
Ángela: ¡Gracias a todos por haber venido a la inauguración del zoo Safari!
La gente aplaudió.
Ángela: Ha sido un placer para mí, que después de tantos años pudiera reformar el zoo… este zoo, que a mí, personalmente me trae muchísimos recuerdos del pasado. Tanto buenos como malos… que todo sea dicho. Bueno, y sin más dilación, porque tampoco me quiero enrollar mucho, je je, doy por inaugurado el zoo Safari.
La chica fue hasta el cordón con una tijera para cortarlo. Junto a ella le acompañó un chaval de 20 años, moreno y bastante guapito, era Yon, su hermano. Ambos cortaron el cordón, juntos. Después la gente volvió a aplaudir. Ángela fue una vez más hacia el micrófono.
Ángela: Gracias a todos… espero que disfruten de un buen día en el zoo, y gracias por la visita.
La mujer se bajó junto con su hermano de la plataforma y fue hasta la cafetería. Al otro lado de la barra estaba una Lola mucho más envejecida.
Ángela: Vaya… noto algo baja la barra ¿No? Jajaja.
Lola: Oye, niña, no bromees con esto.
Yon: Jajajaja…
Lola: Puedo presumir de que un tigre me comió las piernas.
La mujer salió de detrás de la barra. Iba en silla de ruedas.
Lola: Bueno… directora, parece que has llenado el zoo de gente en su inauguración ¿eh?
Ángela: Sí… quién lo diría, la verdad.
Yon: Si mama lo viera estaría muy orgullosa.
Ángela: Pues sí…
Ángela se puso triste tras recordar a su madre.
Lola: ¡Eh! Venga, no te pongas así. Hace muchos años ya de aquello.
Ángela: Pero no se me quita de la cabeza, Lola. No se me quita de la cabeza que unos psicópatas la mataron. No se me quita de la cabeza de que un loco me violó. Esas cosas no se borran fácilmente de la cabeza.
Lola: Ya… lo sé. Míralo por el lado bueno. Rosa sigue en la cárcel, pudriéndose como bicha que es. Es mi hija, sí, pero eso no quita que sea una perra mala.
Yon: ¡Pero bueno! ¿No irás a dejar que unos malos recuerdos te arruinen tu día, no? Tu gran día.
Ángela: ¡Claro que no! Bueno, pues entonces me voy a mi despacho... jejeje.
La mujer salió del bar. Miró a su alrededor, el zoo estaba lleno de gente. Gente feliz y contenta de estar allí y poder ver los animales. Ángela fue a su despacho y se puso a escribir informes de los gastos del día inaugural, cuando alguien llamó a su puerta.
Ángela: Adelante.
Paul pasó al despacho, con una sonrisa de oreja a oreja. Tenía el pelo canoso y estaba algo más gordo desde que no entraba en ese zoo, veinte años atrás.
Paul: Al final te ha salido todo de puta madre.
Ángela: ¿De puta madre? Jajaja… ¡De putísima madre!
Paul: Oye niña, no digas tacos.
Ángela: ¿¡Niña!? Ja, jaja…
Paul: ¿Y tú novio…? ¿Cuándo me lo vas a presentar?
Ángela: No tengo novio…
Paul: Vale, vale… jeje, solo preguntaba. Voy a darme una vuelta por el zoo..
Paul salió y se dejó la puerta abierta. Ángela tuvo que levantarse para cerrarla. Allí encontró a un niño de unos siete años llorando. Se acercó hasta él.
Ángela: ¿Qué te pasa, cariño?
Niño: Que me han contado que Pinocho no existe… unos niños, y se rien de mi por leer los cuentos.
Ángela: Pinocho es un personaje de cuentos, cariño.
Niño: ¡Jo! Yo quería pensar era real. ¡Me gusta imaginarme que existe la magia!
Ángela: Mira, ¿Sabes qué? Yo tampoco creía en eso de la magia. Pero de pequeña, pude vivir un cuento con mis propios ojos. Yo he visto como la malvada María Shaw me atacaba.
Niño: ¿¡María Shaw!? ¿Esa no es la de la película de muñecos que se estrenó el otro día?
Ángela: ¡Sí! Pues yo la vi con mis propios ojos.
El niño ya no estaba llorando.
Ángela: Debes creer en la magia, ante todo está la ilusión. No te dejes llevar por lo que te digan unos niños. Solo júntate con la gente que de verdad te quiera… y te trate como lo que eres, un hombrecito, jejeje.
Niño: ¡Gracias!
El niño fue corriendo con los demás niños. Ángela se puso de pie, dejó escapar una sonrisa y miró al cielo, aquel lugar desde donde su madre la veía cada día y se sentía más orgullosa de ella.


Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario